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by Prud! desde la idea de Tainah.
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Hell Hunters
®
Prud & Témpano
Ayúdame...
10:55 p. m. @ 17 diciembre 2006
Andrew pasó a recogerme por la mañana.
Era un chico majo, sí. Pero algo cargante. Al cuarto de hora de ir andando hacia el instituto ya me estaba aburriendo.
- Por que ¿Sabes? – continuaba – Nunca he tenido muchos amigos… y bueno, ahora…ahora tú estás aquí conmigo, y eres una…
- No sigas por ahí, Andie – le corté sin pararme y sin siquiera mirarlo – Tú y yo, solo vamos a ser amigos.
O ni siquiera, pensé.
Una infinidad de caras adormiladas desfilaba por los terrenos del instituto, mientras Andrew y yo, subíamos apresuradamente las escaleras.
- ¿Y como es que te cambiaste a este instituto? – preguntó –
- Porque sí – respondí secamente – En serio An, me duele la cabeza. Voy al baño.
Crucé las imponentes puertas de la escuela y me adentré en el bullicio.
Al acercarme al lavabo, pude ver como Andrew andaba tras de mi.
- Alex – me llamó – en serio ¿te encuentras bien?
Iba a contestarle con una de mis habituales respuestas, cuando una fuerza, sobrenatural claramente, hizo un vacío en mi estómago.
Dejé caer los libros y me doblé, manos en la tripa.
- ¡Alex! -gritó mi pesado compañero -
No le oía, solo miraba a la persona que acababa de pasar a mi lado.
- ¡Alex! ¿Estás bien? - repitió -
- ¿Eh? – vacilé – Sí, ya sabes…es la regla
Hice un amago de sonrojarme antes de meterme al baño.
Me observé ante el espejo: embutida en el precioso vestido esmeralda y con el pelo recogido en un moderno peinado.
Aquello que había sentido, no había sido la regla, ni mucho menos. Era algo mucho más complejo.
Estaba segura, completamente, de haber sentido una fuerza sobrenatural, demoniaca pasar a mi lado.
Si no me equivocaba, había sido él.
Prud!
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Rutina...
9:59 p. m. @ 21 noviembre 2006
Me terminé de duchar y de vestirme y me senté en mi nuevo sofá.
Otro día igual: Esperar a que el sol se esconda lo suficiente, matar, comer, fumar. ¡Estoy harta de esta puta vida!
Estaba harta de la inmortalidad en solitario, los de mi tribu ya no llenaban ese vacío que tenía en mí, necesitaba alguien a mi lado, le necesitaba a él.
Llamaron a la puerta.
-¿Quién es?
- Pizza – contestó una voz tímida.
Abrí la puerta y vi un muchacho escondido debajo de su gorra roja.
- Te has confundido cielo, aquí no es.
- ¿Esto no es el número 32? – Me preguntó después de mirar en su papel.
- Esto es el número 23 – Pero ya va bien, yo cogeré la entrega.
Le hice pasar y cerré la puerta detrás de él, le quite la gorra y la tiré al suelo.
El chico dejó la pizza en la mesa que había en la entrada.
Me parece que se ha confundido.
- Que pena – le acaricié la cara – eres muy mono.
Me abalancé sobre él y le mordí en el cuello.
- No te resistas te dolerá menos – le susurré.
Volví ha clavar mis colmillos en su delicado cuello, su sangre entró en contacto con mi boca, me encantaba ese sabor, me hacía sentir viva de nuevo.
Al terminar limpié la sangre que tenía por la cara, metí al chico en una bolsa, salí a la calle y lo tiré al primer contenedor que vi.
Seguí andando por las frías calles de New York con mi típico movimiento macarra.
En las calles reinaba el silencio, apenas había gente andando, solo se oía los pasos de la poca gente que se atrevía a andar y mis cadenas del pantalón.
- Penoso, esto da pena, esta situación da pena, dependemos de una Diosa arrogante ¡Por Dios! ¿Cómo hemos llegado hasta este extremo? - Me dije ha mi misma mientras subía el cuello de mi abrigo – Más vale que valga la pena y no sea una perdida de tiempo.
Anduve un buen rato hasta que mis pies dijeron basta. Miré a mi alrededor, estaba casi todo cerrado, solo estaba abierto unas cuantas tiendas y un bar. Decidí entrar en él.
Era algo cutre el local, pero a la vez acogedor: Había una barra de madera nada más entrar a la derecha que estaba atendida por una chica joven, en el resto del local había una mesas redondas cutres con sillas a juego de color marrón claro, decorado todo ello con rallajos y garabatos. Luego había unas escaleras donde conducían a los baños. A pesar de eso era bastante agradable por la gente que había y por la música de ambiente que tenían puesta.
-¿Qué te pongo guapa? – me preguntó la chica que atendía la barra.
- Un refresco por favor – le dije algo distraída.
Al cabo de unos minutos la chica me sirvió la bebida y me sonrió.
-Me llamo Lisa, ¿Y tú? – Al parecer estaba más aburrida que yo.
- Dana, encantada – bebí un poco de mis refresco mientras sacaba mi paquete de tabaco.
- Y ¿a qué te dedicas?
Esa pregunta me frenó un poco, no podía decirle lo que verdaderamente era y ahora no se me ocurría ningún oficio adecuado para mí.
- Trabajo en una tienda de ropa – Le mentí
- A mi me encantaría trabajar en un sitio de esos, pero estoy encarcelada en este bar, es mi vida, mi casa, mi amante – rió
-¿Fumas? – Le pregunté mientras le ofrecía un cigarro.
-Sí – cogió uno y se lo encendió – Gracias.
Estuvimos hablando un buen rato mientras atendía y dejaba de atender a más personas, nunca me había llevado tan bien con un humano, ¿me estaba volviendo blanda?
Cuando ya tenía que cerrar el bar nos despedimos como grandes amigas y cada una se fue por su lado.
¿Verdaderamente esto ha ocurrido? ¿Desde cuando me llevo tan bien con mi alimento?
=OUT=
Sí, lo sé, es muy corto, pero ahora mi imaginación no da para más, y esto lo he escrito entre deberes y deberes, así que no seáis muy crueles conmigo :P
Estefani Cuxifli
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6:18 p. m.
- Brooke ¿De verdad crees que deberíamos hacer esto? – la miré mientras formulaba la pregunta, con la voz temblorosa-
- Vamos, Ambie – respondió mientras se ponía en marcha – No nos va a pasar nada.
- Es que no estoy segura de querer hacerlo… yo…
- No me digas que no estás…¿preparada es la palabra?
- Sí. No lo he hecho en mi vida – me apresuré – y sé que es una situación especial y todo eso pero es que…
- Venga, solo son un par de horas – saltó, con una agilidad inmensa el muro que cercaba el instituto –
La imité, no sin antes murmurar una especie de “¡Oh! Dios mío, pellas…”.
Cuando llegamos frente al mastodóntico edificio de ladrillo, yo seguía contándole a Brooke, que saltarse unas horas de clase había sido una de las pesadillas más recurridas de mi infancia. Ésta, hacía que me escuchaba mientras emitía, de vez en cuando unos “mmmhmmmm” de forma fática y artificial.
- Ya hemos llegado – me interrumpió – Solo hay que esperar a que salga.
Nada más terminar la frase, de las puertas de aquel edificio apareció un joven bien vestido, junto con una chica de aspecto demacrado (pero no por eso desagradable), de pelo negro.
- ¡Dante! – se apresuró a gritar Brooke - ¡Aquí!
Prud!
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The First time..
8:46 p. m. @ 30 octubre 2006
- ¡Joder! – exclamé apartándome de ellos – Pero ¿Cómo coj…?
Gildwin me sonreía estúpidamente, de esas sonrisas que tan poco me gustaban.
- ¡Ah! – le grité – de modo que se te olvidó agregar que eras una especie de … David Copperfield de pacotilla.
- Vamos, Brooke. Solo trataba de que confiases en mí.
Me acerqué de nuevo con la mano sobre el pecho.
- Está bien, está bien. Pero ni se te ocurra llamarme rubia, haz el favor.
- Te enseñaré ahora la sala de entrenamientos – continuó haciendo caso omiso a mi comentario – vas a pasar gran parte de tu tiempo ahí. Aunque consideraría que es mejor trasladarnos al cementerio, podrás comprobar con tus propios ojos lo que te voy a contar.
- Espera… ¿Cementerio?
- ¿Acaso esperabas que alguna noche ibas a dormir? ¿No te creías la parte de que los vampiros no pueden recibir la luz del sol?
Haciendo un aspaviento le seguí hacia la salida.
Mientras nos recorrimos el gran trecho que separaba The Mandragore con el cementerio Green- Wood, a muy poca distancia del duplex, Gildwin continuó contándome aquella odiosa profecía y mi deber ante ella.
- ¡Genial! Está cerrado.
- ¡Ah! Creería conveniente que mantuvieses un cierto respeto hacia mí, tu vigilante – se cruzó de brazos – y si realmente eres la Elegida, no creo que tengas dificultad alguna para saltar esa valla.
¿Estaba bromeando? La verja se erguía, oxidada y retorcida, tres metros en altura.
- Sí, claro – bromeé – ahora resulta que Spiderman me ayudará en mi infeliz tarea de salvar al mundo ¿verdad?
- Podemos comprobarlo – me sonrió –
Acto seguido, Gildwin, como presa de un ataque, me rodeó con sus brazos y me lanzó contra la verja.
Por culpa de la inercia, choqué en un metálico estruendo contra ella y caí al suelo.
- ¡¿Pero qué te pasa?! – chillé dolorida –
- Quería poner a prueba tus reflejos – contestó – Vamos, escala.
Hice lo que me pidió, y subí la verja sin demasiado esfuerzo. Cuando ya estuve del otro lado le miré fijamente.
- ¿A qué esperas? – pregunté –
- Yo no entro, Brooke. Te observaré desde fuera – terminó mientras se alejaba en la oscuridad –
Me quedé boquiabierta: ¿acaso todo había sido un truco de un psicópata para raptarme en un cementerio? ¿era solo un truco lo que había visto en la tienda?
Observé los alrededores, todo césped seguido de interminables lápidas, que parecían apoyadas la una sobre la otra, formando extrañas formas. El lugar me daba escalofríos.
- A que esperas, Brooke. No tengo toda la noche – oí como me recordaba Gil –
Me reconfortó. Si había metido la pata, ya estaba hecho por lo que iba a continuar. Algo dentro de mí me decía que todo aquello no era una mentira.
Anduve por el cementerio, inspeccionando la zona pero no percibí nada que me llamase la atención, a lo mejor Gil había elegido el lugar menos adecuado. Pronto descubrí que no.
- ¿Ves algo? – preguntó éste –
- La… la verdad es que no – contesté a la par que oí un ligero ruido – Más bien oigo… - Miré a mi alrededor, atemorizada, sin saber lo que me iba a encontrar cuando girase la cabeza - ¡Gil! Es como un gruñido, se acerca hacia aqu…
No pude terminar la frase: una fuerza sobrehumana me impulsó en el aire para caer sobre una de las lápidas y rodar sobre el húmedo césped, malherida y sobre todo, aterrada.
- No temas, Brooke. Puedes con él.
¿Qué podía con él? Por dios, estaba horrorizada, sin saber a lo que atenerme.
Levanté la cabeza y le observé: era un varón de aproximadamente treinta años, con pelo oscuro y camisa de franela, burdo. Su cara no era humana: unos ojos color ámbar me taladraban y unas cejas casi inapreciables entre un bulto extraño en mitad de la frente.
Me incorporé mientras se acercaba a mí, emitiendo ruidos extraños y mostrando los colmillos.
No sabía que hacer: mis impulsos me rogaban, latentes, que echase a correr, mientras que la conciencia movida por Gildwin me obligaba a quedarme ahí y enfrentarme al ser que se erguía frente a mí.
¿Seguía siendo todo esto una trampa para matarme?
- Bueno ¿qué? – me dirigí al vampiro – ¿Te vas a quedar ahí quieto, con esa cara de…mmm… Con esa cara?
No me dio tiempo alguno a reaccionar, el monstruo ya se abalanzaba sobre mí y me hundía contra el suelo, dejándome inmovilizada por completo.
Pude comprobar como sus inhumanos ojos no apartaban la vista de mi cuello.
Hice un intento de llamar a Gil, pero fue en vano, solo conseguí que el feroz vampiro me apretase más contra la hierba.
- ¿No me vas ni a decir tu nombre? – pregunté presa de los nervios –
Me contestó con un fuerte puñetazo en el pómulo, en el que dos segundos después estalló el agudo dolor.
- ¡Auhh! – chillé aniñada - ¡Es de mala educación! ¿Sabes?
Me había cabreado.
Generalmente, las pocas veces que me había peleado con chiquillas de mi clase, había empezado a repartir cuando el contrincante me hacía daño, nunca antes me concentraba en la pelea.
Intenté de nuevo apartarlo de encima pero solo conseguí que emitiese un sobrenatural gruñido junto a mi oído.
- Ahora llega el momento de cenar – me informó en un susurro –
Intenté alzar los brazos hasta quedarme sin aliento, mientras su pronunciada mandíbula se inclinaba hacia mi yugular.
Fue entonces cuando probé con las piernas, propinándole un fuerte golpe en el vientre, que dio resultado: éste salió despedido hacia atrás, cayendo de espaldas.
Me proporcionó algo de tiempo para ponerme en pie de nuevo.
- ¡Gil! – grité – Estoy en apuros, no sé si puedo hacerlo.
- Vamos, Brooke – respondió mientras mi atacante se erguía de nuevo – Confía en ti misma.
- Qué gracioso – susurré – Mister “Tú puedes” y “Confía en ti misma” al rescate.
El vampiro ya no pensaba dar ventaja, lo pude adivinar en sus movimientos.
En cuestión de segundos, comenzó un caótico baile de golpes, a los que yo intentaba esquivar como podía, a la par que reculaba.
- ¡Almore, joder! – volví a chillar entre la lluvia de brazos - ¿Cómo se supone que tengo que matarlo?
Un puñetazo en mi mandíbula.
- ¿Nunca has oído hablar de vampiros, Rubia? – inquirió bromista –
- ¡No me llames Rubia! – le respondí a la vez que propinaba un golpe en la cara - ¡¿Cómo lo hago, joder?
Mi atacante volvió a la carga pero le bloquee como pude, parándolo de una patada.
- ¡Gil! – grité desesperada –
El vampiro cogió de mi pie y girándolo hacia un lado, me hizo morder el polvo de nuevo.
Estaba en desventaja, boca abajo, y con el pie y la mandíbula doloridos. No me gustaba esto.
- Una estaca al corazón – oí la voz de Gildwin distorsionada entre los bramidos de aquel ser –
Nunca tuve buena puntería…
Me incorporé de nuevo, lo más rápido que pude, y eché a correr a través de las lápidas, buscando algo que fuese de madera. Mi contrincante me pisaba los talones.
- Vamos “Colmillitos“, cálmate ¿eh? – le gritaba – solo necesito algo de madera.
Éste, de un fuerte manotazo, me lanzó contra el suelo de adoquines grises, junto a las escaleras del mausoleo.
Palpé mi frente, un hilo de sangre descendía por mi mejilla, si Gil no me ayudaba, estaba perdida.
Quizá fuese esa Elegida, pero mi fuerza y mi capacidad de lucha no eran las aptas para cubrir aquel papel, tendrían que buscar a otra…
Entonces lo pude observar, una mesa frente a la puerta del panteón, completamente de madera.
Me levanté como pude y corrí hasta ella.
- Bien, Gil – dije mientras el vampiro se aproximaba poco a poco – Ya tengo la madera.
De una patada rompí una de las patas.
Seguro que era del Ikea…
Cogí el extremo roto, con cuidado de no clavarme astilla alguna, para después voltearme en dirección a mi “Colmillitos” particular.
Cuando estuvo ya a una distancia prudencial, le hice signo de stop. No hizo más que reírse y continuar avanzando.
- No sigas – le ordené –
- Quiero mi cena – respondió enseñando los colmillos –
- Bueno, en ese caso, creo que deberíamos llegar a un acuerdo ¿te parece?
Aproveché el gesto de desesperación del monstruo para acercarme a él y clavarle la improvisada estaca: un crujido me indicó la rotura del esternón.
- ¡Puta! – susurró justo antes de descomponerse en una explosión de polvo –
Gil salió de repente de detrás de mí.
- No ha estado mal – aprobó –
- La verdad es que me habrían gustado más unos fuegos artificiales, esto mancha – contesté sacudiendo el polvo de la ropa.-
- Me refería a tu caza – contestó entre una inapreciable carcajada – Te he observado desde aquí. ¿Quién creías que había preparado la mesa?
- ¡¿Así que has estado aquí todo el tiempo?! – bramé furiosa – Ha podido matarme…
- Vamos, Rubia, no exageres – contestó sereno – No has visto nada…
- ¿Qué?
- Nos vamos – respondió alejándose – aquí hay más vampiros y creo que con uno la primera noche es suficiente.
Resoplé y le seguí.
Me enervaba hasta tal punto… la verdad es que me caía bien.
- Y ¿la herida de la frente? ¿Qué les digo a mis padres?
- Tranquila, por la mañana estará curada, es superficial – dijo mientras seguía andando – No me mires así, cosas de Cazadoras…
=OUT=
Ante todo espero haber tratado bien a Gil, Xellos!!
Bueno, el primer vampi ^_^!
Prud!
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Return to home
7:13 p. m. @ 29 octubre 2006
“La hemos localizado. Debes volver”
Volver…regresar a casa…que vacías son esas palabras cuando lo único que puedes llamar hogar es una tienda. Mucho tiempo ha pasado desde que me marche después de ver morir a mi maestro. Tiempo en el que pensé que me había librado de toda batalla, que por fin podría vivir tranquilo…tonto de mí. Fue una “gran” sorpresa recibir esa llamada después de tantos meses, una llamada que me obligaba a cumplir con lo que mi maestro no pudo terminar. Debía encontrarla y protegerla hasta que fuese ella la que me tuviese que proteger a mí de los nefastos tiempos que se avecinan.
La verdad, nunca creí que llegaría a convertirme en un maestro, y menos teniendo en cuenta que todos los que he conocido en mi vida han acabado…bueno…han acabado.
Aunque después de conocerla y verla en acción, ha captado mi atención. No todos los días se ve a una humana “normal y corriente” dar una patada que hace volar a su amiga por toda la habitación, sin entrenamiento ninguno ni apoyos “especiales”. Puede que si sea la elegida, pero habrá que comprobar si esta preparada para serlo.
Quizás mis dudas solo eran una excusa, un intento de barrera para no tener que volver a enlazar mi vida con nadie. Quizás tenía miedo de no estar a la altura. Quizás la duda de no saber si podría finalizar su entrenamiento por culpa de mi enfermedad. Quizás……
Basta! Debo tener calma, la chica vendrá esta noche a verme y tengo que estar seguro de lo que debo decirle, dejar de lado mis convicciones e ideas y centrarme solo en entrenarla.
Pero como hacerlo, como evitar inculcarle a un ser tan poderoso las ideas que me transmitieron a mí; podría convertirse en la más grandiosa protectora del equilibrio, con ella todo se acabaría, la batalla eterna se daría por acabada… Y sin embargo, no es más que un sueño de un loco. Soy realista, los míos nos extinguimos con cada nueva batalla, así que: ¿Cómo evitar este conflicto ahora, si tantos en el pasado no lo han logrado? Ellos no dejarán que le muestre el equilibrio universal que una vez existió, la necesitan para mantener su “mundo correcto del bien”.
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Ahhh, The Mandragore, el único sitio donde me siento en paz… debe ser por el hecho de que es el punto neutral de esta zona de la ciudad, ya que desde el más limpio semi-dios hasta el más oscuro de los demonios puede venir a comprar sin miedo a ser atacado. Desde mi marcha, había dejado la tienda a cargo de otro vigilante que me aconsejo Morgan; y por suerte si fue responsable, no ha cambiado nada en la tienda ni ha osado negar la entrada a nadie. Es una lástima que no pudiese quedarse, así al menos no tendría que cuidar de la tienda.
Pero bueno, es divertido volver a encontrarse con tantas criaturas fieles a mi tienda, no solo porque así los mantengo vigilados, sino porque me aportan beneficios, y últimamente me son muy necesarios para algunos ingredientes de mi medicina (quien me iba a decir que los ojos de wendigo serían algo difícil de conseguir precisamente en EEUU). Hoy a sido un día tranquilo, la mayoría de los que han entrado a la tienda lo hacían para corroborar que yo había vuelvo y para saludarme; que, aunque me alegra eso, ya podrían haber comprado algo, que la tienda no se mantiene sola. Ummm, debería revisar en el manual del Equilibrio si preocuparse así por la pasta es aceptable… naa, mejor me lo ahorro.
Por suerte, cuando volví de ver a la futura cazadora, pude ordenar las cajas de pedidos que habían llegado la noche pasada; una reposición de piedras guardianas y velas de protección. Parecía que todos sabían algo de lo que se aproximaba pero nadie dice nada. Terminé con eso y me puse a revisar las cuentas cuando por fin entró alguien después de unas horas. Era un cliente ya conocido, mi maestro ya le atendía cuando él era el aprendiz. Creo que se llamaba Aaron, un demonio extraño, mientras la mayoría de su estirpe de vengadores buscaban a su siguiente “victima” a la que servir, el intentaba mantenerse al margen de ello; aunque entiendo que a veces tenga que dejarse llevar por sus instintos. Nunca he recibido ninguna queja de él, salvo aquel caso relacionado con la chica que uso unas tijeras para podar al novio infiel… aunque claro, no se pudo demostrar que él cumpliese esa venganza…
- Hola, Gilwind. Al final nos echaste tanto de menos que volviste?
- Yo también me alegro de verte, cliente habitual.
- Ummm, bueno, parece que estas bien. Emmm, te ha llegado algo nuevo de piedras de cuarzo?
- Si, precisamente las acabo de colocar, una reposición llegada desde Francia, tus preferidas, no? En fin, intenta no descolocar mucho. Y ya sabes el lema, “Si no conoces su uso, NO LO TOQUES”
Es divertido tener confianza con los clientes, puedes ser sarcástico y algo borde que no se lo tomarán en serio. Pasaron unos minutos, hasta que alguien más entro en la tienda, solo que sus motivos estaban algo más alejados de lo que buscaba Aaron. La chica era extraña, entro como dudando, pero sin un signo de estar asustada por lo que pudiese encontrar.
- Bienvenida a The Mandragore, joven clienta. Hoy tenemos una oferta especial de higadillos de murciélago- le dije con una voz de bruja algo forzada.
- Hola.
Uau, esto si que era romper el hielo y no lo que ocurre con el agujero de la capa de ozono y los polos.
- Bueno, pasa, no te quedes ahí. Aquí estas a salvo.
- A salvo de que?
- Eso mejor lo dejamos para las explicaciones más avanzadas.- un momento de silencio- Te voy a mostrar la tienda, así vamos cogiendo confianza y de paso conoces el sitio donde vas a pasar mucho tiempo cuando…
- Eh! Que yo no he dicho que vaya a aceptar todo ese rollo de cazadora y demás fantasías.
- Entonces… Por qué has venido?
- Pues...uhm... siempre queda alguna duda ¿no? - miró hacia ambos sentidos con cara de pocos amigos - Aunque realmente, viendo el tipo de negocio que.... manejas, no me extrañaría que fueses uno de esos tipos chiflados que creen en Blancanieves...
- Así que aún dudas de mi, eh? Bueno, quizás deba…
- Esto… Disculpa que te moleste, pero me llevo esto-
Aaron hizo acto de presencia con una bolsa de piedras de cuarzo. Me disculpe y fui a cobrarle, cuando se me ocurrió una idea…
- Dime, te importaría participar en un experimento? Es para demostrarle una teoría a mi amiga rubia- Dije mientras señalaba y miraba a Brooke con cara picaresca.
- Emm, depende. De que se trata y que saco a cambio?
- Vale, olvide que los demonios no soléis hacer nada por nada- Brooke comenzó a acercarse; interesada en saber de que hablábamos- Que te parece un descuento del 20% en todas estas piedras?
- En que consiste el experimento?
- Bien, bien, lo tomaré como que has aceptado. Y recuerda, nada de revelarse, eh?
Le hice un gesto a Brooke para que se acercara hasta la mesa, momento en el que agarre el abrecartas y lo use como un cuchillo en la mano del demonio.
- Argggg! Maldito neutral, pero que carajos estas haciendo!!!- Grito dolorido Aaron
- Se puede saber que haces!!! Le has atravesado la mano!- Dijo la asustada cazadora
- Desde luego, menudo demonio, si es solo un abrecartas sin importancia- Arranque el utensilio de su mano- Además, ya sabes que cerca de mi, las heridas desaparecen. Mira atentamente, rubia, y empieza a creer.
Apoye mi mano en la muñeca de Aaron, cerré los ojos y me concentre. En menos de un segundo, un halo azul rodeó la herida de la mano, y fue curándola hasta que nada quedo de ella.
=OUT=
Que dubitativo me salio el pobre, eso, y que poco respeto hacia los clientes, xDDDD. No me mates por hacerle esto a Aaron, Tempi.
Creerá por fin la chica en la magia? Volvera Aaron a comprar en The Mandragore? Logrará Gildwin superar sus problemas monetarios?
Mistery_Xellos
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Martini Bianco, please..
9:29 p. m. @ 22 octubre 2006
- ¿Era esa la vulgar líder que querías que conociese? – pregunté en cuanto esa Dana cerró la puerta –
- Sí – afirmó el poderoso demonio – Era ella. Es muy buena, generalmen…
- Discúlpame, Makisto – le interrumpí con gesto serio – No suelo perder el estilo de esta manera, pero tengo que reconocer que esa zorra me ha tocado el punto débil. Lo sé – continué ante el fruncido ceño de este – es demasiado poco: un vulgar vampiro para vérselas conmigo.
- Aunque te cueste admitirlo, Alex…
- Alexia, por favor – corté súbitamente – Creo recordar que no te he dado la confianza suficiente como para abreviar mi nombre.
- Aunque te cueste admitirlo, Alexia – repitió éste poniendo énfasis en cada sílaba – Dana es muy buena. De su raza, es la mejor. No te dejes engañar por su vulgar apariencia.
- Y tan vulgar, querido – contesté con sarcasmo – No sé como podéis tenerla trabajando para vosotros sin antes contratar a un estilista.
Makisto no se pronunció. Le estaba poniendo realmente nervioso. Observe su rugosa cara del color del vino y sus rasgados ojos verdes. El gesto que mostraba, desde luego, no era precisamente el ideal.
- Cuéntame lo de ese tal Andrew, por favor.
Levanté mi mano izquierda, en señal de que esperase, y tras recorrer unos pasos me senté en el confortable sillón rojo y crucé las piernas.
- Es un buen cebo, puedes confiar en ello – comencé – es el típico adolescente bobalicón que se deja llevar por unos buenos pechos y una cara bonita. De modo que el plan es perfecto, teniendo en cuenta mis cualidades físicas – sonreí exageradamente para luego volver a la seriedad – En concreto, tiene 17 años, y estudia en mi misma clase, por lo que, fácilmente puedo obtener información cuando la necesite. Dame unas semanas y te diré el nombre de la Cazadora. Y por favor, llama ahora a esa Claude y pídele un Martini, tengo la garganta reseca. Blanco, si es posible.
Makisto lo hizo a regañadientes, para luego mostrarme un desagradable aspaviento en señal de que siguiera. Simplemente, adoraba crisparle…
- Sí, sé que voy a tener que tragarme quinientas batallitas adolescentes y de típico macho americano – lancé una feroz carcajada – pero todo sea por la misión ¿no? Al fin y al cabo, para eso estoy aquí… al menos por ahora.
- ¿Qué quieres decir? – se irguió en la silla, alarmado –
- Nada. ¿Qué tendría que haber dicho? – contesté frunciendo el ceño –
- Déjate de rodeos y ve al grano. ¿Cuál será el plan tras encontrarla?
- ¡Oh! ¿Acaso esa es forma de hablar a una señorita, jefe? – bromee – El plan es sencillo. Integrarme en su propio grupo, ganarme su confianza…
De nuevo, Makisto no dijo palabra. Tocándose la barbilla, y con los ojos ausentes, asentía de vez en cuando.
- ¿Acaso hay algún problema? – pregunté con seguridad, al rato –
- No. Ninguno – pronunció con voz de ultratumba – Me parece todo perfecto. Con estas cosas me reafirmas a pensar que te he contratado para algo, y no para soportar tus sarcasmos y comentarios sobre la moda.
- ¿Acaso dudabas de mi efectividad?
No contestó. 1-0.
- Ya veo – admití felina mientras me levantaba – Si me permites, querido, mañana tengo que madrugar…
Me dirigí a la puerta contoneando las caderas, y haciendo resonar mis zapatos sobre el mármol.
- ¡Ah! – me exclamé antes de salir - Piensa con seriedad lo del estilista…
Le guiñé un ojo y pareció enfurecerse. Lo adoraba.
Justo al cerrar la puerta me encontré con una asustada Claude portando una bandeja en la mano. Sobre ella, una copa reluciente que contenía un líquido de color hueso, transparente y con una aceituna en el fondo.
- Su Marti…
- Tómatelo a mi salud, cariño, lo necesitarás ahí dentro – contesté mientras el ascensor se cerraba tras de mi.-
Prud!
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Oh yes, there will be blood
5:33 p. m. @ 09 octubre 2006
Dí unos cuantos pasos y me detuve. Volví a pasear por la habitación hasta comprobar que ningún rayo de luz traspasaba. Había tardado algunos días en habilitar aquél ático para mí, pero parecía que por fin lo había conseguido. Me negaba a vivir en aquellos cementerios lúgubres y aburridos.
Ya habia anochecido, pero debía estar segura que la luz cegadora de la mañana no haría arder mi cuerpo. Mi dormitorio tenía pocos muebles, como el resto de la casa. Una cama de matrimonio con pañuelos de raso blanco que se ondeaban con el viento, un gran armario de madera roja que poseía toda mi ropa y un sillón de seda roja que crujía casi tanto como el suelo al ser tocado.
Desde allí, sin poder ver, escuchaba el sonido de la agitada vida nocturna de Nueva York, y sin evitarlo, aquél sonido despertó en mí el apetito que parecía haber olvidado.
***************
Deambulaba torpe, abstraída, con los ojos brillantes, aunque no podía verme, podía ver mi reflejo en cualquier transeunte que se cruzaba en mi camino, despreocupados, sin saber que yo podía escoger si aquella noche volverían a casa.
Todo me parecía vacío, las calles se extendían entre luces y sonidos, una sombra gris se extendía alegremente en mi espalda, caminaba, estaba allí, pero nadie parecía verme. Y allí, entre los ignorantes una luz se cortó la indiferencia: un chico joven, la clase de persona que me gustaba perseguir, asustar, pero parecía tan distinto a lo había visto hasta ahora. Me miró, las mejillas me ardían, me parecío perturbador que siguiera mirando, como si necesitara que ellos se intimidaran con mi mirada. Miré su cuello, demasiado bello para ser desgarrado, y entonces eché a correr, como si quisiera escapar de él y de su complicidad, corrí por aquellas calles, sola con la intimidad que me daba Nueva York.
Tardé minutos, quizás segundos, en recobrar una respiración constante. Había corrido tres manzanas. Una gran vía se cruzaba delante de mis ojos, con sus paseos, sus bancos. En uno de esos bancos me encontré sentada. Rendida y dolorida como si hubiera echo un gran esfuerzo.
El apetito, como si hubiera estado aguardando, me agitó y con la mirada empezé a observar a todos aquellos estudiantes con actitudes estúpidas. No tardé en encontrar a una joven que paseaba sola. Sonreía, como si estuviera recordando algo, como si al pensarlo sucederia, no miraba por donde caminaba y empezé a seguirla con paso ligero.
Llegamos a una callejuela oscura, una en la que los dos farolillos que la alumbraban se habían fundido. Lejos escuché de personas alejarse. Y por fin estuvimos solas, dejé que su paso acelerara un poco y se adentrara un poco más.
-Buenas noches - dije captando su atención. Se giró completamente, a pesar de la oscuridad que nos envolvía, gran parte de su rostro era iluminado por la luz de la luna. No contestó. -Soy nueva en la ciudad, hace a penas tres días que he llegado, vengo de Europa, ¿sabes? Aquello es precioso, esto es demasiado para mí, demasiado bullicio y demasiada gente... ¿Estudias? - asintió lentamente, confusa. - no tengas miedo, me apetece hablar un poco antes de proceder...
-No llevo dinero. - dijo,con voz temblorosa.
-¿Tengo cara de querer dinero? - ella movió la cabeza negativamente. - pues claro, en realidad deberias estar orgullosa por haber sido escogida ¿sabes? No todos tienen ese honor, vas a ser la primera en ésta ciudad. - aquello me pareció un juego, sonreía al pensar en lo que debía pasar en esos insantes por la cabeza de la joven. Quizás pensaba que yo era una drogadicta o que estaba loca, sí, sin duda era divertido.
-Tengo que irme. - dijo volviéndose, ahora parecía más nerviosa, estaba claro que echaría a correr en cualquier momento.
-¿Dónde vas a ir con tanta prisa? - le dije susurrando mientras me acercaba. Empezó a caminar - lo siento, vas a ser mi primer plato... - dije antes de abalancarme contra su cuerpo.
Soltó un grito sordo antes de quedar inmovilizada en el suelo. Me encontraba encima de ella, cubriendo con una mano su boca y mi cabello se había alborotado y caía frágilmente contra su rostro,con expresión horrorizada. Intentó escapar sin gran resultado, y eso sólo consguió arrancarme un poco de paciencia.
-Lo sé, a mí también me duele, pero si me hubieras dejado seguir hablando, te hubiese explicado las razones por las cuales voy a matarte. Pero ya veo que en ésta ciudad todo funciona demasiado deprisa... - agité la cabeza molesta.
Acercé mi rostro al suyo, a su precioso rostro blanco, tan puro... Sin duda la belleza del ser humano traspasaba los límites de lo insospechado... Acaricié lentamente sus mejillas con la boca, como si fuera a besarla, el gusto de amargo de sus lágrimas tocó mis labios y entoncés mordí. No era al cuello, su rostro se desgarró y yo me llevé su carne a la boca, que seguidamente escupí. Con el movimiento, mi mano se separó de sus labios, y entonces sus gritos de dolor me ensordecieron. Se removía, se estremecía, y ciega por el dolor también paró sus movimientos y ahora lloraba. Su figura se convirtió en el frágil ser que buscaba, pasé a golpearla con furia hasta dejarla inconsciente, y cuando dejó de intentar defenderse, mordí su cuello.
La sed me ahogaba, tanto líquido acuoso me pareció abrasador... Pero seguí, nada me detenía cuando empezaba. A mi espalda la ciudad seguía creciendo, esa mezcla de vidas, de calidades, de gustos. Nadie echaba de menos aún, a la víctima que se encontraba debajo de mi cuerpo. Nueva York aún no lloraba, pero también era cierto que llevaba días sin beber, y mi sed no se saciaba tan fácilmenteh.
=OUT=
Lo sé, flojillo, pero por algo se empieza .__.
Oh, estoy ansiosa por ver como evoluciona la rara relación entre Dante&Narellita.
Anna
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5:04 p. m.
Dante entró por la puerta, más pálido que de costumbre y temblando. Saludó a los padres de Brooke, que habían llegado hacía unos instantes y se dirigió rápidamente a nosotras.
- Dan ¿Qué te pasa? – pregunté agarrando su brazo, mientras Brooke se acercaba - ¿Qué tal te ha ido?
- Ah, bien, todo bien – reprochó con desinterés, sin mirarnos directamente a los ojos –
En ese momento fue cuando Brooke y yo, intercambiamos miradas de preocupación. Dante se mostraba algo raro.
- ¿Y vosotras? ¿Por qué queríais que viniese así de urgente?
- Ah, nada – respondió Brooke desenfadada – un latin lover ha aparecido aquí y bueno… supongo que es mejor que subamos a mi habitación, podremos hablar más tranquilos.
- Sí, vamos – aprobé intentando hacerle una seña a Dante, Brooke me había descubierto –
Después del tramo de escaleras, y del pasillo, por fin estábamos en la desordenada habitación de Brookie, sentados cada uno en un rincón mientras ella hablaba sobre lo sucedido.
Lo cierto es que había sido raro, no recordaba casi nada, solo la intrusión de aquel hombre y… y el fatídico momento en el que Brooke me había hecho aquella pregunta.
- Y eso, me ha soltado una perorata de las Cazadoras y los vampiros y todo ese bla bla bla, ya sabes – proseguía Brookie, completamente emocionada, con gestos sobreactuados y ojos desorbitados – Y no lo sé, Dante, es lo que hablaba con Ambie, no sé si creerlo, parecía tan… tan convincente.
Pude comprobar, como Dante luchaba por mantener una expresión de “no tengo ni la menor idea de lo que me hablas”, creyendo que, por supuesto, Samarly no tenía ni idea de lo que él y yo practicábamos.
- Y… ¿Vas a creerte eso? La magia no exi…
- Dan, deja de disimular, sabe mi secreto – contesté sonriendo – el tuyo también claro.
- Ah, que también sabe eso... pues nada, ¡sorpresa! - Dijo irónicamente con una falsa sonrisa en la cara –
- B..bu..bueno – balbucee- no ha sido mi culpa, Dan… ya sabes… el latin lover – acabé con la cabeza gacha y una inocente sonrisa.
- Es cierto – apoyó Brooke – Gil ha sido el que me ha contado que practicabais la magia.
Dante resopló, demasiadas sorpresas en poco tiempo.
- Lo cierto – terminó por pronunciar – es que en algunos libros de magia que he leídos, se menciona brevemente a “Cazadoras” – hizo una pausa – y bueno, coincide con lo que ese hombre dice.
- Bueno – bromee- un veinte por ciento más de credibilidad ¿no?
- Sí – afirmó Brooke mientras me dedicaba una sonrisa – pero… ¿Acaso podría yo hacer todo ese trabajo? No he sido nunca fuerte, no sé luchar… No creo que yo sea “La Elegida”, no lo sé…
- Bueno, la verdad es que has logrado mandarme al otro extremo de la habitación de una patada – sentencié – no es por ofender…
- ¿Qué patada? – preguntó Dan, desorientado – No entiendo.
- Da igual. – contestó Brookie quitándole importancia – Pero ¿Es que no podían haber cogido a alguna otra, en plan Aretha Franklin? No digáis que no impone más que yo…
Brotó una carcajada general, y Dante se levantó.
- Bueno, Brookie, intentaré buscar la máxima información esta noche en los libros – se estiró – de todas maneras, quedamos mañana los tres ¿no?
- Yo también me voy – me apresuré a decir mientras me levantaba, quería sacarle aquello que le pasaba a Dan – Brooke, mándame un mensaje para lo que necesites al volver de la tienda, yo también intentaré sacar algo.
- Vale, chicos – contestó con expresión divertida – mañana os cuento.
Unos minutos más tarde, estábamos ya en la calle, en dirección a nuestro bloque de pisos, vivíamos puerta con puerta.
- Bueno, artista, cuéntame que es lo que te pasa – le pedí mirándole a los ojos –
- ¿Qué? – se estaba haciendo el loco – Nada, Ambie.
- Ya – pronuncié sonriendo – Te conozco, Dan.
- Antes... cuando venía, me he cruzado con alguien, con una chica- Dijo con gesto de preocupación-
- Uh, no me digas que ahora te van las tías... -bromee despreocupada, aunque Dante pareció no escucharme-
- Nada, tonterías, supongo- Dijo cogiéndome del brazo con una de sus preciosas sonrisas-
Saqué las llaves del bolsillo de la fina chaqueta.
- Bueno, pues ya hemos llegado – le dije – mi madre me va a matar, nunca llego tan tarde.
- Ya, bueno – contestó – no olvides avisarme si Brooke te necesita, iremos los dos juntos.
- Claro, cualquier cosa, te llamo – respondí alejándome hacia mi puerta.
No me había tragado lo de esa chica rubia, allí había algo más y no me olía nada bien.
Nada más entrar y saludar a mi madre, me apresuré a coger el teléfono, marqué el número de Brooke y esperé.
- ¿Sí?
- Hola Jamie, soy Amber ¿Está Brooke?
- No, acaba de marcharse con Dante, le tiene que ayudar a hacer unas cosas.
- ¿Dante?
- Sí, es lo que me ha dicho.
Justo entonces, recordé su cita con Gildwin en la tienda de magia.
- ¡Oh! Sí….cl claro, lo había olvidado, ahora me paso a verles, muchas gracias.
- De nada, Amber.
Ya se había marchado…
No sabía si había sido buena idea dejarla acudir a aquella cita.
¿Y si Gildwin era un psicópata y no lo que él decía?
=OUT=
Aquí entra Ambie, con esencia Willowneska xDDD
Prud!
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The Slayer comes to me
3:29 p. m. @ 07 octubre 2006
- Ya estoy en casa.
Cerré la almidonada puerta tras de mi y, dejando la pesada mochila sobre el suelo, colgué mi abrigo de cuadros escoceses en el perchero. Mi madre siempre me reprochaba que lo tirase, que estaba lleno de parches roídos y que parecía una mendiga del Bronx. Arreglé el cuello alto, arrugado y desdoblado.
- Mamá, Papá ¿Estáis aquí?
Dirigí una mirada inquisitiva hacia el pasillo.
Era raro, papá recogía todas las tardes a mi madre, y llegaban a la par, normalmente antes de que yo misma estuviese en casa, pero aquella tarde el céntrico y minimalista apartamento resultaba totalmente silencioso.
Miré el reloj. Era más tarde que de costumbre. Alcé los hombros y me dirigí al salón, convenciéndome de que no pasaba nada.
Estaba entumecida a causa del frío de Nueva York. Por mucho que me abrigase, éste siempre encontraba un hueco para colarse entre las capas de ropa. Solo quería tumbarme en el sofá y ver la tele sin parar… Sin parar.
Crucé el umbral, la estancia estaba oscura, sombría. Me pareció ver formas en uno de los sillones, sombras que se movían.
El miedo comenzó a apoderarse de mi cuerpo, notaba como la adrenalina ascendía, a pasos agigantados. No sabía bien lo que pasaba.
- H… Ho..¿Hola? – pregunté, con la voz temblorosa –
De repente, una mano me cogió de la muñeca, y, en acto reflejo, respondí con una fuerte patada, hacia el lugar donde creía que se encontraba mi atacante. La tensión del brazo se relajó, a la vez que un grito sordo, femenino, resonó en la habitación, seguido de un estruendo. ¿Qué demonios sucedía? ¿Y mis padres? ¿Acaso…?
Me apresuré a encender la luz.
- Tranquila, Brookie. Soy yo.
¿Amber? ¿Qué demonios hacía ahí? La había dejado en la puerta de su casa al volver del instituto, ¿Cómo había…?
- ¡Joder! – grité furiosa levantando los brazos – que susto me has dado…
Swank se levantó del suelo, con cara de circunstancias.
- Me esperaba un mejor recibimiento, pero conociendo el humor que se te pone cuando sales del instituto… - bromeó - ¿De donde sacas la fuerza?
Solté una carcajada nerviosa. La había mandado al otro extremo de la sala sin darme cuenta y para colmo había roto el mueble de madera blanca que allí se encontraba, junto con un par de jarrones de cerámica.
- Ya sabes, Amber, la adrenalina… Mira lo que he hecho…
- Ya… - respondió acercándose – el caso es que venía a pedirte los libros de…
- ¿Cómo diablos has entrado? – inquirí frunciendo el ceño –
La cara de Amber cambió su expresión, volviéndose pálida y confundida.
- E… ¿Eh? – balbuceó –
- Sí. ¿Cómo has conseguido entrar antes que yo, y sin llaves? Creí que te había dejado en tu bloque…
Se quedó callada, mirando al suelo.
- Ambie… - canturree en tono cansino –
Pero no me respondió. En su lugar, una voz totalmente distinta se pronunció. Una voz masculina.
- Eso no importa ahora, Samarly.
Me giré hacia el pasillo, donde vislumbré una silueta masculina, fornida y musculosa.
¿Otro intruso? Mierda, seguro que Amber hasta lo agradece…
Me apresuré a coger una lámpara de mesa, para defenderme, mientras notaba como la adrenalina volvía a hacer acto de aparición.
- ¡Oh, no! – se exclamó – Nada de agresión, vengo a conversar, no a atacarte. Verás, he regresado a Nueva York por una misión importante – se acercó mientras hablaba y al llegar a mi lado, me extendió la mano. – Una misión que te incumbe, a ti.
Como hipnotizada, posé en su mano la pequeña lámpara. Me giré hacia Amber, que mantenía los brazos cruzados, presa del pánico. Intenté reconfortarla con la mirada. Fue en vano, ya que la mayor parte de las veces, concentraba sus ojos en aquel hombre.
- ¿Qué quiere decir con… con que me concierne a mi? – pregunté – No le conozco de nada, no sé que diablos puede incumbirme…
- Mucho más de lo que te imaginas – sonrió – pero considero que es mejor que hablemos en privado.
Alzó entonces la mano hacía Swank y yo me voltee rápidamente. Cual fue mi sorpresa, al descubrir que la joven no se movía. Parecía inmovilizada, como si le hubiesen dado al botón de pausa.
- ¿Qué le ha hecho? ¿Cómo…?
- Vaya – suspiró – contaba con que tu mejor amiga, bruja nata, te hubiese comentado algo al respecto.
- ¿Al respecto de que? ¡¿Bruja?! – inquirí acercándome y con los ojos de una dimensión más grande a cada paso - ¿De que diablos me habla?
- De la existencia de la magia, por supuesto – dictó – De la realidad pura: demonios, vampiros, dioses, magia negra, hombres lobo.
Lancé una carcajada incrédula, totalmente fuera de lugar, ya que en mi cuerpo, se desataba un conflicto enorme. No sabía si aquel individuo, realmente quería asustarme o es que estaba completamente chiflado, opción que me atemorizaba aún más. Le miré, con la seriedad escrita en mis ojos. Seguro que era un truco, un complot manejado por Amber para gastarme un broma, programa tipo “Scare Tactics” a lo burdo.
- Está de broma – contesté – Está usted de broma. Vamos, pregúnteme que si tengo miedo, que estoy en un programa de sustos o inocentadas.
- Lamentablemente no, Brooke.
Si era un actor, realmente era muy bueno. Y Amber también. Eché una ojeada hacia ella y seguía invariable, en la misma posición, con la misma mirada de temor y las manos en alto.
- Por mucho que te pese – continuó – todas estas cosas existen. Y sí, es cierto que los humanos tenemos ciertas reticencias al hablar de ello, o al mostrarnos crédulos hacia estos temas, pero existen. Y, es más, hay personas determinadas, cuyo destino está marcado para verse involucradas en esto.
- ¿Me está diciendo que soy una de ellas? – pregunté risueña –
Ya no sabía que pensar, me estaba poniendo histérica. Su monótono tono de voz, junto con la charla que me daba… Me estaba confundiendo. Me acerqué a Amber y le pasé la mano por enfrente de los ojos. Nada, cero, ninguna señal de movimiento.
- ¿Cómo crees que he podido hacerle eso? – se pronunció - Es un vulgar y práctico hechizo para paralizar personas, u objetos.
Lo cierto es que parecía tan real… No quería aceptarlo, era materialmente imposible.
- Bien, pues cuénteme quien soy yo en este mundo de goblins y ninfas – bromee –
- Tómatelo a broma, si es lo que quieres. – Su gesto era serio, duro y frío como el metal – Pero es la pura verdad, Brooke. Eres la elegida para luchar contra esas fuerzas del mal.
- ¿Yo? – chillé - ¿Yo? ¡Tengo dieciséis años, por dios! Ya está bien, este jueguecito estúpido.
Alcé las manos y eché a andar hacia el pasillo, pero el hombre me retuvo por el hombro, girándome hasta quedar frente a él.
Ahora podía observarlo. La bondad de sus ojos lo decía todo.
- Vas a ser más difícil de lo que pensaba – murmuró – Bien, siéntate y te lo explicaré.
Prud!
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Bad, bad girl
8:51 p. m. @ 02 octubre 2006
Puto sol, como siempre sigue jodiendo al personal.
Me pasee por mi casa fumando un cigarrillo impaciente para poder salir a la calle, estaba hambrienta y sedienta de algo refrescante, pero como era habitual tenía la nevera vacía.
-No sé ni para que cojones la tengo si no la uso - dije mientras cerraba la puerta de la nevera de una patada.
Me miré en el espejo que había en mi habitación.
Entre el cigarro, los guantes de rejilla, las botas de cuero negras con tacón de aguja, el pantalón y corsé de cuero también negro, las pulseras y el collar de pinchos parezco una macarra.
No pude evitar sonreír: me encantaba mi aspecto. Me pasé la mano por el pelo y me lo despeiné un poco.
-Mucho mejor.
Fumé y fumé mientras miraba la televisión para matar el tiempo.
-¡Joder! Por fin se ha escondido el sol lo suficiente.
Me metí el paquete de cigarrillos junto con el mechero en el bolsillo trasero del pantalón y salí de casa cerrando la puerta con un portazo.
Anduve y anduve por todo Nueva York, distraída y sin darme cuanta de lo que pasaba a mi alrededor, hasta que llegue a la guarida de los Shaida.
Alcé la vista y observé el edificio.
-Demasiado lujoso - tiré el cigarrillo al suelo y entré con aire de prepotencia.
-Perdón señorita, no puede entrar ahí.
-¡Apártate de mi camino! - le dije a la secretaría que servia a los Shaida.
Empuje a esa mujer y abrí la puerta.
-Vaya mierda de servicio tenéis, mira que prohibirme el paso.
-Lo siento señor Makisto, no pude pararla.
-Tranquila Claude, la señorita Slater siempre es bien recibida, por favor no me pase llamadas ni me moleste.
-Sí señor - dijo Caude mientras cerraba las puertas a mi espalda.
-Toma asiento Dana - me senté en un sillón que había enfrente de él - ¿a qué se debe esta visita?
-La Cazadora, si no sabemos contra quien nos enfrentamos, es inútil hacer lo que hacemos por muy poderosos que seamos. Mis hombres están impacientes por atacar, pero mientras no sepamos quien es la nueva cazadora les he prohibido que lo hagan por precaución, Makisto, como líder supongo que entenderás mi temor.
-Por supuesto, pero tampoco podemos quedarnos de brazos cruzados mientras esperamos que se dé a conocer.
-¿Y qué tienes pensado? ¿Qué nos unamos con otros clanes u otras razas?
-No, por supuesto que no, con Alexia es suficiente por el momento.
-¿Alexia? ¿Quién cojones es?
-Es una diosa, va a ser nuestra infiltrada. Está buscando a la cazadora para hacerse su amiga.
-Como eres Makisto, siempre pensando en todo - saque mi paquete de tabaco junto con mi mechero - ¿Te importa que fume?
-No, adelante.
Cogí un cigarrillo y me lo encendí.
Sonó el teléfono.
-Claude, te he dicho que no me pases llamadas ni me molestes.
-Ya lo se señor Makisto, pero la señorita Alexia Hammet está aquí e insiste en entrar.
-Hazla pasar.
La puerta se abrió y entró una chica muy hermosa con el cabello oscuro y largo y ojos de color gris.
-Siéntate querida - le dijo Makisto.
Se sentó y nos miramos fríamente.
-Dana, esta es Alexia.
La miré con cara de asco, ¿Esa era la infiltrada? Por muy diosa que sea parecía muy débil.
-Las apariencias engañan querida, mírate a ti por ejemplo, pareces débil e insegura, pero sin embargo eres la líder de los Rarkadd - comentó Makisto con una sonrisa dibujada.
No era solo yo, a ella también le daba asco, podía notarlo.
Bien, por lo menos no tengo que fingir que no me agrada.
-Espero que sepas algo Alexia - di una calada y solté el humo - me refiero sobre el tema de la cazadora.
-No se nada, solo he observado posibles candidatas, pero me he hecho amiga de un tal Andrew, que es posible que me lleve hasta ella.
-¡Oh claro! Eso nos va a ayudar muchísimo, por favor, no tienes un poder de controlar la mente como diosa que eres, pues úsalo.
-Ten cuidado con lo que dices. Un solo error podría debilitar toda la misión – gritó para luego bajar la voz – La impaciencia de los vampiros es lo que os lleva a la muerte.
-Que te den - apagué el cigarrillo en el cenicero.
Alexia se levantó de la silla y se abalanzó sobre mi tirándome al suelo.
-Vamos, mátame, ¿a qué esperas pardilla?
Me agarró de la gargantilla que llevaba y me lanzó varios metros atrás.
Bien, no es tan debilucha como parece.-Vamos chicas, si tenemos que trabajar juntos, tendremos que hacer un esfuerzo y no matarnos entre nosotros – sentenció Makisto.
Tras levantarme, alcé las piernas y le di una patada a Alexia en la tripa clavándole mis tacones para separarla un poco, pero fue tan fuerte que aterrizó encima de Makisto.
-Perdón Makisto - dije mientras me ponía de pie - Será mejor que me vaya, a ver si encuentro algo decente para comer.
Miré a Alexia con cara de asco por última vez, acto seguido sonreí a Makisto, abrí la puerta y me fui.
-Buenas noches señorita Slater - se despidió Claude.
-Adiós - contesté secamente.
Salí del edificio lo más rápido que pude.
Estuve parte de la noche paseando por la Gran Manzana, fumando y sobre todo, alimentándome.
Cuando ya no podía beber más volví con los mios.
-Esto es lo que hay, estamos confiando un una inútil - les dije - Podemos seguir paralizados como hasta ahora, o por lo contrario investigar por nuestra cuenta quien es la nueva cazadora.
Me encendí otro cigarrillo.
Mierda, mañana lo primero que tendré que hacer es comprarme otro paquete.-Pero, ¿haciendo eso no entorpeceriamos los planes de los Shaida? -Preguntó Magnus, mi siervo más leal
-Sí, ¿pero que más podemos hacer? ¿Confiar en una pardilla que se cree la mejor? - di una calada al cigarrilo - ¿Quien está conmigo?
La mayoría de las manos se levantarón aprobando mi idea, eso me bastaba, ahora solo tenía que encontrar la persona idónea para hacer ese trabajo.
-Perfecto, los que estan preparados para ir de incognito que vayan al instituto y por las zonas de ocio que esten cercas de este, los demás que se queden aquí por si acaso surge algo.
Les hice un gesto con la mano para que se retiraran a sus respectivos escondites y yo me fui al mio para meditar un poco antes de dormir.
=OUT=
Bueno, este es le primer post de Dana. Como veis ya esta jodiendo los planes del personal... a ver que pasa luego jajajaja XD
Personalemnte me gusta como ha quedado :P
Estefani Cuxifli
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So naughty...
3:57 p. m. @ 01 octubre 2006
Primer día de instituto: jamás había pensado que un madrugón como tal, pudiese desinflar de aquella manera mis planes de intrusión en la vida cotidiana de adolescentes malcriados, y localizar a la próxima Cazadora por activar. Aquello era inhumano, aunque no me importaba demasiado, yo también lo era, y podía soportarlo con un poco de maquillaje…
Me miré frente al espejo y me arreglé el pelo, aún mojado después de la ducha, poniendo cada mechón en su posición: tenía que tenerlo todo controlado.
Me embutí en unos pitillos negros, y en un top morado, perfecto para resaltar mis ojos grises. Acto seguido, enrollé un pañuelo negro alrededor de mi cuello y me calcé los costosos tacones…
Prud!
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1:57 p. m.
Desde el principio de los tiempos, en la tierra existe el Bien y el Mal.
Ellos dos, han ido equilibrándose poco a poco durante el transcurso del tiempo, pero ahora, en el 2006, el mal amenaza con desatarse, prometiendo el apocalipsis.
Después del triunfo de Buffy Summers, dos años antes, una nueva Cazadora va a ser designada en la ciudad de Nueva York: Brooke Samarly.
Ella es la única esperanza para detener a la congregación del mal que ha surgido en la Gran Manzana: Vampiros, demonios, dioses...
=OUT=
Bienvenidos a Hell Hunters, hoy, 01 de octubre, se ignaugura esto(o como se escriba).
Espero que esto siga para adelante, que seguro, con vuestra ayuda! Cualquier duda, preguntad a Témpano o a mi.
Prud!
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